martes, octubre 18, 2005

Frente a la I. Mnicipalidad de Providencia

Y aquí estoy
solo
en una ciudad de extraños
mirando hacia el frente.

Oscuras palomas me saludan.
Malditos seres
que necesitan mis migajas.
Las bellas flores abisales,
los árboles tristes,
la vegetación toda llora sus incapacidades.

El ruido desquiciante de los autos,
somete las canciones.
Miles de extraños mirando las baldosas
se reflejan a si mismos.

Bajo un cielo demasiado gris
y el oro de los tontos,
siento demasiada angustia
para hacer algo.

A nadie le importa.
Todos pueden tener buenas ideas,
pero estas se mueren
tras los anteojos oscuros del cansancio
de vivir en Santiago.