martes, octubre 18, 2005

Purgatorio

El cielo se ilumina
con demonios nacidos
en el purgatorio

La piedad fue el premio
de la bestia.
Las penitencias de los dioses
fueron sombras en el sacrificio.

La maligna cabeza
(ebria astrológica),
calmó las aguas temporales
con su sangre isleña
y sus mentiras universales.

Cerrando el misterio,
la muerte está en el lago.
No es un ser...
es una mujer.