Venezuela 1998
El aire tibio
besa mi rostro de mármol.
En este túnel del tiempo,
no soy más que tú
vestido de payaso.
Beber las palabras
de esta mujer venezolana
es como enrollar los cinturones
y tomar aun niño de la mano.
Donde nadie me conoce
no conozco a nadie.
Los ojos de los ciegos me recordarán
esta tarde de agosto,
pero estoy
demasiado lejos de mi patria
y como te extraño
fría e imponente cordillera de los Andes.
Como te extraño
amado Chile,
fin del mundo.
Me moriría mil veces
si no me entierran bajo las araucarias,
me moriría falsamente
si tu no me acomodas la almohada.
besa mi rostro de mármol.
En este túnel del tiempo,
no soy más que tú
vestido de payaso.
Beber las palabras
de esta mujer venezolana
es como enrollar los cinturones
y tomar aun niño de la mano.
Donde nadie me conoce
no conozco a nadie.
Los ojos de los ciegos me recordarán
esta tarde de agosto,
pero estoy
demasiado lejos de mi patria
y como te extraño
fría e imponente cordillera de los Andes.
Como te extraño
amado Chile,
fin del mundo.
Me moriría mil veces
si no me entierran bajo las araucarias,
me moriría falsamente
si tu no me acomodas la almohada.

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