martes, agosto 23, 2005

vol. 6

No.
Sur

Indolentes abismos
precipitan el destierro
al laberinto de blasfemias indecibles.

La tempestad del hastío
(eco de las tinieblas),
murmura truenos
purificando las llagas grotescas
de la mañana.

Mi espíritu contrito
delira sangre fría
(glaciar de sugestión),
en la órbita alternada
de los duendes del sur.