martes, octubre 18, 2005

12

A veces
o siempre
me aprovecho de la gran falsedad
que emigra de tus ojos negros
y tu gran sonrisa.
Todo es gran:
gran tristeza que late con mi corazón
y es mi pulso.

Como muerto
miro hacia arriba,
100% horizontal,
y pienso en lo estúpido de este momento.

(¿y tú...?, tú que lees estas palabras, detente un momento y piensa... por que estoy haciendo esto?... sin duda hay otras alternativas más atractivas que este carrusel... pero en fin... sigamos con esto)

¡Es que no se pueden parir de una, todas las penas y desencantos que estoy esperando!

Paso a ser una vibración de papel y pasto rojo en la calle.
Hambre y sed de otra cosa,
sed de ser yo mismo,
sin importar si eres cómplice de mi espalda.

No pretendo derrotar al pañuelo negro
que me señala el final del camino.
Prefiero un estado truncado en la imaginación de estas pilas alcalinas.

Yo.
Bienvenidos al funeral de las ideas buenas y puras
acompañemos el cortejo
y riamos frente a la tumba (siempre es más facil mirar desde arriba)
con antiojeras en mis recuerdos moralistas.
Una película y una corbata
estrangulándome las ganas
y acallando mi grito.

¡No quiero ir en contra de los colores que pinté alguna vez en mis vidas, mierda!