martes, octubre 18, 2005

A todos los atletas del mundo

No me deseches buen escritor de fantasías.
No le digas a la prensa lo que tu y yo sabemos.

Me esconderé en mi nombre hasta el día en que te pueda mirar a los ojos.
Prometo leer tus libros religiosamente
y decirle al mundo que eres mi mentor,
pero no me deseches como a él.

Repararé el insulto
esterilizando mis labios.
Pediré perdón a Lucifer por ser tan recto y desdeñar sus consejos.

Raparé mi cabeza y mi pecho.
Vestiré las ropas del condenado,
asumiré la postura del esclavo y no miraré a los ojos jamás.

Apagaré la luz de mi corazón
para que brilles tú.
Aceptaré tus culpas calladamente
y cubriré tus faltas.
Cortaré mis dedos para no tocarte, ni escribir lo que no te agrade.

Dejaré a Dios
a mi familia,
a mis amigos,
lo dejaré todo para que me ames.

Seré tu estropajo eterno
gozando cada vez que barras el estiércol de la vida
con mi dignidad,
mi hombría
y mi libertad.