El resplandor
Mira.
Estas cansada de esa careta.
De tus orejas que no puedan evadir los gritos
de tu piel rasgada
de tu incansable portapapeles
saturado de letras y escándalo.
Ojos para elegir comandos
y un curso de paracaidista acrobático.
Las páginas no me entregan respuestas ni sensaciones agridulces
ni siquiera tu aroma
podría
ser.
El deseo se quedo en la puerta
de la antigua casa de tus padres
adentro
la dignidad
y una cama multicompartida.
A donde está el resplandor
la taza de leche hirviendo
y las tostadas con mantequilla.
Estas cansada de esa careta.
De tus orejas que no puedan evadir los gritos
de tu piel rasgada
de tu incansable portapapeles
saturado de letras y escándalo.
Ojos para elegir comandos
y un curso de paracaidista acrobático.
Las páginas no me entregan respuestas ni sensaciones agridulces
ni siquiera tu aroma
podría
ser.
El deseo se quedo en la puerta
de la antigua casa de tus padres
adentro
la dignidad
y una cama multicompartida.
A donde está el resplandor
la taza de leche hirviendo
y las tostadas con mantequilla.

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