martes, octubre 18, 2005

Mantecado

Y así me miras,,
chorreando tu helado de mantecado por el mentón.
Escupiéndome las más puras
y bellas notas del viejo Stainway.

Un encore repetido mil veces
en las paredes de tu alma
ahora
anulada por mis palabras.

Aun sabiendo que mientes
debo callar
y lamer tus muslos...
debo sostener tus más oscuros deseos.

Mi corazón gris
no late.
Demasiado silencio,
demasiada quietud.

No hay viento en este matrimonio.

La fe.

¿donde está la fe?

Con un codo desencajado
es muy poco...
lo que se puede hacer.