martes, agosto 23, 2005

11

Una ridiculez monumental y una voz
tan agitada y distorsionada
que llora ejemplos sobre la multitud solitaria.

Con tanta gente,
estamos tan solos en nuestro interior,
nada es más que esto:
mirar hacia adelante y renegar
de la verdad desequilibrada que está en boga.

Mi camino se ilumina siempre que esta de día
y no llevo gafas.

Un asilo mental.

Estoy fuera con los pies demasiado helados para disfrutarlo.