martes, agosto 23, 2005

12

A veces o siempre
me aprovecho de la gran falsedad
que emigra de tus ojos negros y tu gran sonrisa.
Todo es gran:
gran tristeza que late con mi corazón y es mi pulso.

Como muerto
miro hacia arriba,
100% horizontal,
y pienso en lo estúpido de este momento.

¡Es que no se pueden parir de una, todas las penas y desencantos que estoy esperando!

Paso a ser una vibración de papel y pasto rojo en la calle.
Hambre y sed de otra cosa,
sed de ser yo mismo,
sin importar si eres cómplice de mi espalda.

No pretendo derrotar al pañuelo negro que me señala el final del camino.
Prefiero un estado truncado en la imaginación de estas pilas alcalinas.

Yo.

Bienvenidos al funeral de las ideas buenas y puras
acompañemos el cortejo y riamos frente a la tumba
(siempre es más fácil mirar desde arriba)
con anteojeras en mis recuerdos moralistas.

Una película y una corbata
estrangulándome las ganas
y acallando mi grito.

¡No quiero ir en contra de los colores que pinté alguna vez en mis vidas, mierda!